viernes, 18 de febrero de 2022

Redacción

 Cómo íbamos a imaginarnos que no sabía nadar si era un pez?

Aquellos ejercicios de elucubración que nos proponía los viernes Don Ramón me ocupaban todo el fin de semana, y amenazaban con colapsar mi limitada capacidad creativa. A mí, que además no me gustaba el pescado.
De repente, decidí que se trataría de un pez enorme: un pezón! Concretamente, el pezón colgante del maestro (que, por cierto, no sabía nadar). Ahora sólo me faltaba darle forma de redacción. Casi nada.

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