Su marido era insufrible. Nos seguía en su mercedes hasta la puerta misma del cine; ocupaba la mesa contigua en los restaurantes; esperaba en el hall de los hoteles maldisimulando la lectura del Marca; y hasta se nos coló en la fila para realizarnos la pcr.
¿Qué habría hecho usted en mi lugar, señoría?
No hay comentarios:
Publicar un comentario