Su incontrolable afición por los viajes interplanetarios nos fastidió el recreo de toda la semana. El profesor de Física acababa de salir móvil en mano, momento que aprovechó Pablo para sacarse una minúscula nave espacial del bolsillo y desplazarla por el planetario recién estrenado. Su excesiva propulsión manual hizo que el juguete se estrellara contra Saturno, desencadenando una reacción catastrófica que acabó con medio Sistema Solar por los suelos del laboratorio. Recuperamos todos los mundos caídos, excepto Ceres, que se perdió por el agujero negro del desagüe.
viernes, 18 de febrero de 2022
Declaración
Su marido era insufrible. Nos seguía en su mercedes hasta la puerta misma del cine; ocupaba la mesa contigua en los restaurantes; esperaba en el hall de los hoteles maldisimulando la lectura del Marca; y hasta se nos coló en la fila para realizarnos la pcr.
¿Qué habría hecho usted en mi lugar, señoría?Redacción
Cómo íbamos a imaginarnos que no sabía nadar si era un pez?
Aquellos ejercicios de elucubración que nos proponía los viernes Don Ramón me ocupaban todo el fin de semana, y amenazaban con colapsar mi limitada capacidad creativa. A mí, que además no me gustaba el pescado.De repente, decidí que se trataría de un pez enorme: un pezón! Concretamente, el pezón colgante del maestro (que, por cierto, no sabía nadar). Ahora sólo me faltaba darle forma de redacción. Casi nada.
Boca a boca
Habría sido insufrible ver a ese pedazo de cachas haciéndole el boca a boca a Su Santidad, por más que fuera el jefe de la Guardia Suiza. Así que, tras el desmayo fulminante, el camarlengo sujetó firme el brazo poderoso de Luca ganando tiempo para evitar cualquier maniobra de reanimación. Si todo salía como había previsto, certificaría la muerte del Santo Padre y el cierre de las cuentas de una tacada. Pero todo cambió en un suspiro: el que dio el papa, volviendo torpemente a la vida. Fue en ese momento cuando el camarlengo se desvaneció sin remedio, alcanzando apenas a ver cómo los labios de Luca se acercaban a los suyos.