sábado, 15 de enero de 2011

Cleo


Cleo la levantó y allí la esperaba el alacrán. Fiel a su destino, ocupado en aprovechar las sombras de la noche para cobrarse una nueva víctima. Cleo detuvo su mano y casi al instante sintió que perdía la respiración: en realidad ya era demasiado tarde, sudaba y la saliva se multiplicaba en su boca a la vez que un extraño mareo convertía el cielo estrellado en manchas blanquecinas. Después, nada. Cuando despertó, su hermana Coletas la miraba con sus inmensos ojos negros: "Te lo dije, Cleo, vamos a la cama que hay que descansar, para que mañana podamos madrugar".

2 comentarios:

  1. Esta Cleo... Ya sabes, le gusta trasnochar y luego anda durmiendo por las esquinas y, lo que es peor, con esas pesadillas que como se las escuche contar el padre freud... ¡se va a enterar! Firma: Cuquín.

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  2. Si ya sabia yo que esas ojeras eran por algo, xdios !!!, la dirigente del grupo, ya se sabe la notoriedad .....
    Teté

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