miércoles, 19 de enero de 2011

Échame a mí la culpa...

En mis años de farándula pachanguera, el bueno de Albert H. cantaba algo así como “sabes mejor que nadie que me engañaste, que lo que prometiste se te olvidó…” Y también lo que titula estas líneas. ¿Que a qué viene esto?
Pues viene a cuento de las pasadas elecciones sindicales de los docentes de la segunda división de la enseñanza en nuestra comunité (la enseñanza no universitaria, vamos). Porque algunos sindicalistos, como algunos pollíticos, siguen prometiendo con cara de póker para, acto seguido, echarle la culpa al muerto de su fiasco. Bueno, en este caso, quien ostenta el más alto rango en el escalafón del sindi de CC OO Enseñanza en CyL, ha ido mucho más lejos: Echa la culpa de su fracaso electoral a los ignorantes electores vivos. ¡Qué garrulos ellos, no saber que Paquillo era el mejor (como España)! Pero eso no es todo; alguno de sus primeros espadachines, sin pelos en la lengua pero dejando un rastro de mofetilla, afirman tajantes que la culpa también fue del mal tiempo. ¡Manda callar (que decía mi madre)! Resulta ahora que al electorado de CC OO le echa para atrás el frío; y a los que no, les ha traicionado la mano derecha…



En fin, que tras años de inutilidad en la dirección federal de la cosa de enseñanza en nuestra organización, no queda sino concluir que siempre se puede hacer peor: hemos pasado de ser la cuarta fuerza (no confundir con el cuarto poder) a la quinta. Y como sigamos así, acabaremos de un plumazo con el dicho taurino (no soy partidario) de “no hay quinto malo”.

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