
Del silencio obligado de la sala me llegó en un murmullo un diálogo estridente:
- Apartado del mundo y solo. Solo apartado del mundo. Ubicuidad la tuya que desde hoy habitas el contexto.
- Tú, sin embargo, amputado en contra de lo siempre previsto: tu guion se desmorona condenado a un monosílabo destino.
- ¿Es el verdugo el habla cortando de un tajo la escritura?
- Hagamos pues un acto de locura: ¡berdugo la hacademia!
Biba my ermaniyo!!!
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