martes, 24 de agosto de 2010

Penarronda



He aquí la playa de mi vida: Penarronda. Con la marea por los pies y el borde primaveral de abril adornando la arena herida por las rocas. Mi playa, nuestra playa, donde María conoció el mar y la arena, la lluvia y el "nordés" (ese viento que se empeña en recordar al invierno en pleno verano). En el medio, la peña vigila el horizonte y hace balance de las pérdidas de la última marejada...

Bloggerminación

Dícese de cuando, no teniendo nada mejor que hacer, mientras el salmorejo enfría, te pones a disposición de la red convirtiéndote automáticamente en nutriente electromagnético del sistema globalizado por excelencia. O sea, una tapita virtual...